Farmacológicos:
- Levadopa: El tratamiento con levadopa se introduce a finales de los años 60, pero aún sigue siendo el más efectivo para mejorar los síntomas. Esta sustancia sustituye a la dopamina endógena y se administra siempre junto a otro fármaco, la benseracida o la carbidopa, para aumentar su actividad y reducir los efectos secundarios. Su efectividad se ve reducida con los años.
- Existen otros fármacos antiparkinsonianos que se administran como monoterapias:
- Amantadina: Se administra al principio de los
síntomas, cuando éstos son leves. Disminuye los movimientos
involuntarios.
- Agonistas dopaminérgicos: Controlan los
síntomas de la enfermedad en estados iniciales, permite retrasar el
tratamiento con levadopa.
- Inhibidores dopaminérgicos: Disminuyen la
degradación de la levadopa al bloquear las enzimas de la COMT y de
la MAO-B
- Anticolinérgicos: Indicados sólo en casos muy concretos y en pacientes con menos de 70 años por sus efectos secundarios. Son efectivos para el temblor y la rigidez y reducen el exceso de saliva.
Fisioterapéuticos:
Consisten en una serie de ejercicios que ayudan a los
enfermos de parkinson a controlar algunos de sus síntomas como la
rigidez muscular.Ya que el parkinson es una enfermedad neurodegenerativa, la finalidad de estos ejercicios es la mejora de la funcionalidad y de la calidad de vida.
Naturales:
Existen algunos “remedios” naturales que intentan prevenir la aparición de esta enfermedad. Por ejemplo:
- Comer aguacate y germen de trigo, ya que son
ricos en vitamina E que ayuda a proteger las células del cerebro..
- Tomar dos tazas de café diarias, ayuda a
impedir la desaparición en el cerebro de la dopamina.
- Probar con la acupuntura para controlar los
temblores y calmar la rigidez y la derpresión.

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